Jesús es personal

¿Conozco de Jesús? o ¿conozco a Jesús? Leamos el siguiente pasaje en Juan 14:5-9

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Allí se encontraban a la mesa en la última cena con Jesús, Tomás y Felipe, dos de sus discípulos que habían abandonado sus vidas anteriores por seguirle durante tres años. Tomás y Felipe habían caminado de cerca con Jesús, estuvieron en primera fila como testigos de sus milagros, fueron partícipes de sus enseñanzas a la multitud pero también (Jesús) les enseñó de manera personal e íntima, como privilegiados recorrieron juntos muchas ciudades mientras convivían día a día, compartiendo vivencias, tertulias, comidas, cansancio, alegrías, aflicciones, trabajo…y quien sabe que tantas otras experiencias seguramente pasaron mientras caminabanjunto al maestro.

Ser discípulo es ser un aprendiz, un seguidor. Tomás y Felipe habían sido aprendices y seguidores de Jesús por tres años, razón suficiente para pensar que conocían a Jesús.

Sin embargo, nos encontramos con un Tomás dudoso y a un Felipe confundido, confrontando con preguntas un tanto incoherentes a esas alturas de su caminar con Jesús.  Pienso que muchos de nosotros llevamos dentro un Tomás o un Felipe, o la mezcla de ambos.

Pregunto: ¿Por qué muchas veces no comprendemos las palabras de Jesús, a pesar de llevar ya un buen tramo con Él? Porque es posible entender sin comprender. Porque aún no le conocemos.

Existe una diferencia entre entender y comprender. Entender es percibir el significado de lo que se me está diciendo; a través de sus sentidos Tomás y Felipe podían captar las palabras de Jesús, las entendían pero no las comprendían.  Mientras que comprender va más allá de únicamente percibir (captar) el mensaje; comprender significa que hago propio el mensaje, lo llevo a mi interior y entonces tomando consciencia actúo conforme a ello.

Jesús a vísperas de la Cruz, intentaba revelarles grandes tesoros espirituales; les dice que Él es la verdad, el camino y la vida que conduce a Dios y que Él mismo es Dios. Aprovechando las palabras de Jesús podemos entender que no es a través de ritos, ni ceremonias, ni iglesias y mucho menos por religión lo que nos acerca a Dios sino que SOLO CRISTO puede hacerlo; es decir,  Jesús no es “uno” de más caminos o “una” de más verdades”, Jesucristo mismo es el único medio.

Regresando a Tomás y Felipe, es curioso que ambos habían caminado con Jesús por tres años y aún no comprendíanciertas cosas espirituales. Por otro lado, tampoco podemos menospreciar la intención en las preguntas y peticiones que estos discípulos hicieron a Jesús, porque denotaron la motivación que había en su corazón aún cuando parecían no comprender ciertas verdades espirituales. Después de todo Tomás quería saber cuál era el lugar y el camino adonde Jesús iba y Felipe pidió que le mostrara a Dios lo cual era suficiente para él.

¿Que hay de nosotros? ¿Que nos motiva a preguntarle a Jesús?, si es que si quiera le hacemos preguntas. Nuestras metas y motivaciones deberían de ser tan altas y dignas como las de Tomás y Felipe cuyo fin último era en todo caso el de ver a Dios directamente.

Finalmente, encontramos la respuesta en las mismas palabras de Jesús, quien les dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? podemos sustituir el nombre de Felipe por el nuestro…y preguntarnos ¿Cuanto tiempo hace que estamos con Jesús pero aún no le conocemos, pero aún no le comprendemos? Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. 

No es la cantidad de años que me digo llamar discípulo, no es el número de experiencias (vivencias) emocionales, no es mi activismo en los ministerios, no es el lugar al que asisto (la iglesia), no es la cantidad o el tipo de obras que hago…etc. Es mi comunión (unión) personal con Jesús, la meta de nuestras vidas para los que le amamos debería de ser conocerle genuinamente y amarle cada vez más a través de (y por) su palabra, solo así seremos capaces de comprender sus profundas verdades espirituales y dirigir nuestra vida bajo sus propósitos. No es lo mismo conocer de Jesús que conocer a Jesús.

Concluyo con las palabras del mismo Pablo en Filipenses 4:8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.

Jesús es personal.

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Quietud

Todo cambia. Las personas, las ciudades, las costumbres, la sociedad, las creencias…todo en esta vida cambia. Incluso nosotros cambiamos; cambiamos nuestra forma de pensar, cambiamos nuestros intereses y hasta nuestros sueños; y en este zig-zagueo de la vida  encontrar ‘la calma’ (un estado que muchos apetecemos), se vuelve un ideal muy costoso de alcanzar.

Son muchas (o ninguna) o inútiles las cosas que intentamos  en nuestro afán por resolver nuestros problemas e inquietudes (que no necesariamente son negativas) pero que nos llenan  de incertidumbre y pesimismo, porque son como esa gotera irritante que constantemente nos ‘gotea’ pensamientos de duda y desconfianza sobre nuestro porvenir. La pregunta sería  entonces, ¿Cúal es la respuesta…para dar ‘calma’ a mi corazón inquieto?

Dios, con su curiosa manera de pensar, nos dice lo siguiente:

Los que confían en Jehová son como el monte de Sion,
    Que no se mueve, sino que permanece para siempre.

Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella,
Así Jehová está alrededor de su pueblo
Desde ahora y para siempre. Salmos 125:1-3 RVR 1960

De acuerdo a su palabra, Dios nos muestra que existe la posibilidad de vivir confiado, pero nos dice que para entrar en la categoría de ‘los que confían en Jehová’  es decir para ser una persona con fe y convicción en Dios, sencillamente tengo que imitar a los montes…en realidad el texto menciona específicamente el monte de Sion, debido a que este Salmo es inspirado en el contexto de la peregrinación hacia el Templo de Dios, de acuerdo a la connotación biblíca Sion llegó a ser especialmente el nombre del lugar donde Dios moraba (lsa. 2:3; 8:18), pero más allá de la connotación biblíca, que es importante conocerla, Dios usa este momento para enseñar a los peregrinos que se dirigían hacia su Templo, que podían aprender acerca de la confianza observando una colina.

Ahora, si somos aún más cuidadosos en la lectura, Dios es muy específico en mencionar dos características muy distintivas que debemos imitar de esta colina, y son la quietud y la perseverancia.

Quietud significa total inactividad, es estar en reposo y guardar sosiego, calma.  ¿Cuando se ha escuchado sobre algún monte que se movió de lugar, porque decidió (el monte) que estaría mejor si se hacía un poco más a la derecha, para evitar ser tan afectado por alguna tempestad? Nunca, pero que irrazonable resulta en la mente humana  estar en calma cuando el panorama es tan confuso. Mantener la tranquilidad a pesar de las pruebas o dudas existenciales es cuando nuestra confianza en Él se hace firme, no se mueve, sino que permanece estable y segura como un monte, en el Salmo 46:10 nos dice Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.

Pero también, debemos aprender a perseverar en nuestra fe. Las colinas tienen ciclos de vida larguísimos, duran cientos de años. Y nosotros ¿Cuanto tiempo aguantamos? ¿Que tanto resistimos? Perseverar, es mantenerse en un mismo estado durante largo tiempo.  2 de Timoteo 2:12 dice que si resistimos si resistimos también reinaremos con Él. 

Entonces, ¿Cómo logro ser un monte en el Señor?  cuando en mi corazón y mi mente entiendo que la protección de Dios rodea mi vida en todo momento y para siempre, tal como lo expresa el verso 2, Dios desea que esta verdad sea suficiente para que mi mente pueda tener paz que sin importar las circunstancias pasadas, presentes o futuras, Él esta alrededor de mi, y aunque todo a mi alrededor cambie y no tenga certeza del mañana, su fidelidad es la misma por los siglos.

Zacarías 2:5 Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor

Dios es mi muralla, podemos tener esperaza sabiendo que somos rodeados por Cristo. Mientras tanto, intentemos…intentemos ser montes altos y vistosos, que despiertan inspiración para que otros también deseen ser montes en el Señor.

El lugar más seguro

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¿Qué es lo más certero que tenes en tu vida? ¿Qué es eso, de lo que podes estar completamente seguro?

Incontables veces en el recorrido de nuestra vida se nos presentan momentos borrosos llenos de densa neblina que nos impide apreciar la nitidez de nuestro panorama y, me atrevería a decir que lo más peligroso de estos momentos es que podemos llegar a convertimos en seres inútiles, pues la inseguridad y el miedo a lo incierto son capaces de congelar nuestras mayores capacidades y talentos para hacer frente a lo que se nos presente.

Nuestros miedos más grandes nacen cuando pensamos que nuestros deseos y sueños se ven amenazados, cuando las cosas que tanto anhelamos y que estamos plenamente convencidos que son nuestra felicidad estan en juego. Que inocentes e ignorantes somos de lo que la palabra felicidad significa para Jesús.

El lugar más seguro en el que una persona puede estar es el centro de la voluntad de Dios, en otro orden de palabras, que se cumpla la voluntad de Él en mi vida es lo mejor y más seguro, lo que demanda que mi fe sea rendida total y ciegamente a sus pies; es decir mis sueños, mis deseos, mis anhelos, y mi vida entera.

Por lo tanto si mi deseo es disminuir al máximo mi “margen de error”, debo procurar vivir en el centro de la voluntad de Dios, de hecho no hay margen de error si mi vida esta en sus manos, porque su palabra dice que cuando soy un hijo de Dios (un título que deberíamos garantizarnos) y le amo, todas las cosas que me suceden son para mi beneficio; es decir cualquier cosa que se me presente es por y para mi bien…es con un propósito, porque Cristo tiene fines ulteriores con mi vida.

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28 RVR 1960

Todas las cosas caben dentro de “todas las cosas”, y es la parte más desafiante de todo; porque implica soltar…soltar los tan calculados planes que tengo para mi vida lleno de las más altas expectativas que minuciosamente me he dedicado a pensar y diseñar a cambio de cualquier cosa, pero cualquier cosa que Dios intencionadamente en su soberanía y sabiduría permita en mi vida.

Por otro lado, no significa que me voy a dedicar a vivir al azar y sin propósitos, sino más bien se trata de vivir conscientemente sabiendo que mis planes corren el riesgo más seguro que existe, el de ser corregidos por Dios y eso es suficiente garantía para disipar cualquier temor a nuestro porvenir, porque si mi presente está en sus manos y el tiempo le pertenece a Él (Dios es el tiempo, el principio y el fin), significa que el futuro también esta en sus manos incluyendo el mío y “todas las cosas” que están reservadas para mi, aun cuando mi actual panorama sea nebuloso y no este en alta definición y a colores porque en ÉL todas las cosas me ayudan a bien.

Definitivamente, adoptar y vivir creyendo este pensamiento es para grandes, porque implica encontrar satisfacción y sabor por la vida aún cuando las cosas no resulten como esperamos o cuando incluso cabe la posibilidad de que nunca lleguen a suceder; requiere de personas valientes que tengan la capacidad de ser dóciles y adaptables, porque tenemos un Dios sumamente creativo con un enorme deseo de potenciarnos como seres humanos. La mayor ganancia de estas circunstancias inesperadas es que nos permiten conocer más de Dios, hay un personaje de la biblia que incluso llego a comparar todas las cosas que para él lo eran todo como pérdida (basura) por el conocimiento de Cristo. Nuestras experiencias deberían acercarnos a conocer y a amar más a Dios, es de hecho la mejor de las aspiraciones que podemos tener.

7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo. Filipenses 3:7,8 RVR 1960

Entender la voluntad de Dios no es sencillo porque los pensamientos de Dios son misteriosos, mucho más altos que los nuestros y mucho más profundos, pero debemos descansar en que su buena voluntad es agradable y perfecta (Romanos 12:2), por otro lado es necesario acercarnos a su palabra porque nos acerca a su corazón y a su mente, para que así nuestros pensamientos puedan fusionarse con los de Él, y podamos digerir su voluntad en nuestra vida.

Quizás es más sencillo si entendemos que lo que debemos tener es más bien un bosquejo o un plan borrador, donde entregamos absoluta potestad al lápiz de Jesús para que haga las correcciones que le parezcan necesarias, después de todo Él colgó la tierra en el espacio seguramente tiene mejores ideas para dirigir mi vida.

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos. Salmos 32:8 RVR 1960

Retrasos y desvíos

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A nuestra vida llegan todo tipo de etapas y situaciones, que si nos ponemos creativos muy bien podríamos ubicarlas en un plano cartesiano en el eje de las “x” hacia la derecha o hacia la izquierda o en el eje de las “y” hacia arriba o hacia abajo, dependiendo de que tan positivo o negativo consideremos que están las coordenadas en mi vida; o bien también podríamos asemejarnos a un espiral, muchas veces vivimos así, ascendiendo o descendiendo dependiendo de como soplen los vientos de nuestra vida.

Olvidamos quien es el que mueve nuestros hilos, y  quien diseñó  el mapa por el cual caminamos todos los días; y que por lo tanto cada retraso y desvío que altera mis propios planes, no es un accidente o un infortunio que pone en peligro mi futuro bienestar, de hecho es un movimiento intencionado y orquestado por los dedos de Dios y su infinita sabiduría.

Creo que todos entendemos que hay cosas que no podemos ni nunca podremos cambiar por ninguno de nuestros propios medios, es sencillo entenderlo si lo vemos como que nuestra vida siempre va a estar llena de puntos ciegos que nos imposibilitan ver el panorama completo pero el ojo de Dios no tiene problemas de falta de luz en su retina…él tiene vista periférica.

Job, es un libro y un personaje de la Biblia cargado de enseñanzas que nos muestra la vida de un hombre al que le ocurren cualquier tipo de situaciones totalmente devastadoras; perdió sus bienes materiales, murieron sus hijos, sus amistades le dieron la espalda, su esposa lo abandonó y sufría de una tormentosa efermedad, lo interesante es que todo le llegó de golpe y al mismo tiempo, y además aparentemente era una persona con una excelente solvencia moral que no necesariamente “merecía” pasar por todo eso, pues la primera impresión que nos dan las escrituras sobre él, es que era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal (Job 1:1 RV1960).

Es muy fácil sentirse identificado con Job, cuando somos afectados por muchos problemas o trayectos en nuestra vida donde sentimos que nos han arrebatado todo y que nada en nuestra vida esta en su lugar, y  donde posiblemente tampoco sentimos que merecemos lo que nos pasa… como es lógico también que nuestra razón busque demandar explicaciones del por qué de las cosas que nos pasan; el cuestionarnos nos puede llevar a la instatisfacción de no tener las respuestas que queremos, más bien corremos el riesgo de quebrantar  nuestra fe hasta el punto de sentirnos huerfános de Dios, como le sucedió a Job, quien pasó 37  de 42 capítulos (del libro de Job) debatiendo con sus amigos sobre las razones por las que llegó a quedar en un estado de miseria.

Entiendo que es muy difícil el no preguntarnos, el no razonar, el no intentar entender, el no pensar; sin embargo, Dios nos eneseña que hay algo más importante que cuestionar, en los últimos 5 capítulos de Job, Dios mismo le habla directamente a él y más que darle una extendida explicación sobre el por qué, le recuerda a Quien le pertenecen nuestros retrasos y desvíos. Veámos solo algunos de los argumentos que Dios le dio a Job en el capítulo 38:

¿Dónde estabas cuando puse las bases de la tierra? ¡Dímelo, si de veras sabes tanto! ¡Seguramente sabes quién estableció sus dimensiones y quién tendió sobre ella la cinta de medir! ¿Sobre qué están puestos sus cimientos, o quién puso su piedra angular ¿Quién encerró el mar tras sus compuertas cuando éste brotó del vientre de la tierra? ¿O cuando establecí sus límites y en sus compuertas coloqué cerrojos? ¿O cuando le dije: “Sólo hasta aquí puedes llegar; de aquí no pasarán tus orgullosas olas”? ¿Alguna vez en tu vida le has dado órdenes a la mañana, o le has hecho saber a la aurora su lugar, ¿Has viajado hasta las fuentes del océano, o recorrido los rincones del abismo? ¿Tienes idea de cuán ancha es la tierra? Si de veras sabes todo esto, ¡dalo a conocer! ¿Puedes hacer que las constelaciones salgan a tiempo? ¿Puedes guiar a la Osa Mayor y a la Menor? ¿Eres tú quien señala el curso de los rayos? ¿Acaso te responden: “Estamos a tus órdenes”?
Job 38:4-6, 8, 10-12, 16, 18-18, 32, 35 NVI

No tenemos un Dios antojadizo sino profundamente sabio, el responsable de colgar la tierra en el espacio y el mismo que ordena las directrices de mi vida; realmente es muy difícil tratar de encontrar razones y satisfacer nuestra lógica, pero Dios nos ofrece algo más que una explicación, nos ofrece aliento si decidimos confiar en su indiscutible capacidad, como garantía a que podemos confiar en lo que hace, nos despliega su currículum y nos muestra su vasta experiencia como el Creador del universo y todas sus maravillas.

Nos animo a intentar alinear nuestros pensamientos con los pensamientos de Dios, y no esperemos 37 capítulos de nuestra vida para escucharle, abramos nuestros oídos espirituales todos los días buscando su voz a través de su palabra para fortalecer nuestra fe, de tal manera que podamos coincidir con Job en lo siguiente:

“Job respondió entonces al Señor. Le dijo: «Yo sé bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes. “¿Quién es éste —has preguntado—, que sin conocimiento oscurece mi consejo?” Reconozco que he hablado de cosas que no alcanzo a comprender, de cosas demasiado maravillosas que me son desconocidas. »“Ahora escúchame, que voy a hablar —dijiste—; yo te cuestionaré, y tú me responderás.” De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos. Por tanto, me retracto de lo que he dicho, y me arrepiento en polvo y ceniza”. (Job 42:1-6 NVI)

Dios no es un artículo

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Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano. Deutoronomio 32:39 RVR1960

Muchas personas se inclinan ante una idea errónea de Dios, pero no ante Dios. Muchas personas rinden su devoción y tributo a objetos u cosas que suponen tener una relación divina que nos conduce a Dios.

Pero lo cierto es que Dios no es un amuleto encantado ni habita en objetos (que de paso recordemos que la característica más contundente de un objeto es que carece de vida), a Dios no podemos reducirlo a un objeto muerto imaginando que éste tiene capacidades para supuestamente transmitirnos esa paz que tanto anhelamos, o que tiene dotes heróicos que nos tranquilizan pensando que nos protegerá contra cualquier peligro; porque eso es como vendar voluntariamente nuestra inteligencia, esa capacidad de ser seres pensantes que nos hace cuestionar y buscar respuestas.

El deseo de Dios, desde el inicio de la fundación del mundo ha sido tener una relación directa con el ser humano, en el principio Dios recreó un lugar donde Él y el hombre podían comunicarse directamente sin acudir a cosas inanimadas, en Génesis 3:8 la Biblia relata que Adán y Eva escuchaban la voz de Dios que se paseaba al aire del día ¿Por que insistimos entonces en restringir la creatividad de Dios con nuestra corta mentalidad pensando que el Altísimo es digno de vivir en un objeto exánime? y no solo eso nos basta, sino que también le atribuimos capacidades sobrenaturales a un trozo de madera o imágenes o cualquier cosa que nos resulte inmaculada, y nos volvémos abnegados idólatras de algo que es incapaz de darnos una sola promesa de esperanza; es absurdo inclinarnos, hacer reverencias y entregar ciegamente nuestra fe ante figuras mudas que jamás podrán darnos respuestas, más bien nos hace ciegos con vista.

¿En qué depositas tu confianza? ¿A quién se inclina tu corazón? ¿A un pedazo de papel, a una estampa, a un artículo religioso, a una estatua o figura inerte? Dios no necesita de la representación de una escultura para recordarnos que hay que rendirle culto, tampoco es un artículo de buena suerte que puedo quitármelo o ponérmelo como otra prenda de vestir para recibir protección divina.

“No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses.” Éxodo 20:4-5 NTV

Es imposible que con nuestra acotada imaginación podamos fabricar una imagen que refleje fielmente todos los atributos y el carácter de Dios; una silueta es incapaz de proyectar su eternidad, su poder, su profundo amor, su fidelidad, su misericordia, su sabiduría, su santidad. Lejos de revelar el verdadero carácter de Dios lo esconden y lo limitan.

¿Con quién podemos comparar a Dios? ¿Qué imagen se puede encontrar que se le parezca? ¿Se le puede comparar con un ídolo formado en un molde, revestido de oro y decorado con cadenas de plata? Y si la gente es demasiado pobre para eso, al menos escojen una madera que no se pudre y un artesano habilidoso ¡para que talle una imagen que no se caiga! ¿Acaso no han oído? ¿No entienden? ¿Están sordos a las palabras de Dios, las palabras que habló antes de que existiera el mundo? ¿Son tan ignorantes? Isaías 40:18-21 NTV

Ignorantes es como los llama Dios, porque solamente los que ignoran al Dios real pueden honrar una imagen falsa y mentirosa. La adoración que Dios desea es la que proviene de nuestro corazón,  mente, alma y fuerzas.

Jesús contestó: —El mandamiento más importante es: “¡Escucha, oh Israel! El Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Marcos 12:29-30 NTV

En Hebreos 1:3 encontramos que Jesucristo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es. Significa que el único camino que puede revelarnos y acercarnos a la verdadera imagen de Dios es Jesucristo y la Biblia; y esto es unicamente posible si desarrollamos una relación directa, viva y personal con Dios.

Si deseo conocer a Dios no es a través de una imagen o artículo cuyo propósito es desviar mi atención y proporcionarme una imagen falsa de Dios; tampoco debo hacerme mi propia imagen mental de Dios, es decir tener mi propio concepto de él o fabricar en mi mente o en mi corazón una imagen a mi conveniencia; el camino es Jesucristo, y para conocerle debo de poner mi fe en su palabra, que es la fuente donde voy a encontrar la máxima y fiel revelación de la persona de Dios.

Dejemos la ignorancia, quitémonos el vendaje; y si voy a inclinar mi rostro ante algo material que sea ante la Biblia para escudriñar el corazón de Dios.

Entre lo prioritario y lo importante

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Entre lo prioritario y lo importante ¿Qué es lo más importante?

En nuestra vida cotidiana nos topamos con muchas decisiones que debemos tomar, nuestro día a día esta lleno de elecciones, que va desde tareas tan sencillas como elegir el color de los calcetines hasta situaciones más complejas que exigen nuestra entera reflexión antes de decidir, como aquellas que comprometen mi futuro; por ejemplo, elegir a que nos vamos a dedicar, o de que voy a vivir, o la persona con la que voy a compartir mi vida, etc. y que nada tiene que ver con elegir entre un color u otro, para eso no hay una paleta de colores lamentablemente…pero por los menos tenemos la ventaja de poder pensar antes de decidir, al menos deberíamos.

Las hay también aquellas decisiones que requieren de más criterio; es decir, tener la capacidad de discernir entre algo que es  prioritario ó algo que es importante. El siguiente relato nos presenta a una mujer que tenía claridad de estos conceptos:

Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
S. Lucas 10:38-40, 42 RVR1960

Jesús hace una clara distinción entre dos tipos de personas según este pasaje. Hablémos por un lado de Marta, la mujer que abrió las puertas de su casa, es decir la intimidad de su hogar, para recibir como invitado nada menos que a Jesús mismo; sin lugar a dudas denota que Marta era una mujer llena de sensibilidad y hospitalidad, pues sabía que Jesús andaba de paso, enseñando de ciudad en ciudad y como Él mismo lo dijo en otra ocasión, no tenía ni  dónde recostar su cabeza.

Marta entendía perfectamente esto, y entendía también la importancia del invitado que tenía en su casa, pues le recibió y se preocupaba con muchos quehaceres, seguramente se preocupaba porque buscaba causar la mejor de las impresiones con su invitado y llenarlo de dignas atenciones, lo cual no estaba del todo mal, pues Jesús en ningún momento le señala como negativo las cosas que ella hacía, sino que señaló la actitud de su corazón: “…Marta, Marta afana y turbada estás con muchas cosas”; es muy fácil caer en el papel de Marta; la mayoría de nuestros días estan inundados de diversas tareas, las cuales incluso al igual que Marta pueden tener la mejor intención del mundo, como ¡servir y atender al Rey de Reyes!, pero estas mismas tareas que nos llenan de afán y turbación nos pueden llegar a robar lo más importante…poner atención al propio Jesucristo como le sucedió a Marta, quien supo reconocer que su presencia en su casa era importante pero no le dió prioridad a su compañía.

Detengamonos un momento, y antes de continuar con el otro personaje, María, quisiera dejarles la siguiente pregunta: ¿Por lo menos, he pensado en abrir las puertas de mi casa a Jesús?

María, por otro lado se quedo con la mejor parte, según las palabras de Jesús. Es decir servirle a Él, hacer cosas por o para Él, tener una casa limpia donde recibirle a Él, etc. todo esto es bueno pero no lo mejor. María se sentó a los pies del Maestro para escuchar de primera mano sus enseñanzas. Hay muchas cosas que aprender de la actitud de María, en primer lugar el relato da la impresión que ella también estaba haciendo quehaceres con su hermana Marta, pero en algún momento decide sentarse, decide dejar a un lado todas las distracciones que le impiden la entera devoción a la persona de Jesús y entiende que debe detenerse y poner atención.

¿Para que nos sentamos nosotros? nos sentamos a comer, a descansar, a leer, a hablar, ante la televisión, etc. y con Jesús, ¿Nos hemos sentado alguna vez?

Cuándo Jesús abría su boca era para enseñar, y María sabía que debía aprovechar su oportunidad pues Jesús estaba de paso en su casa, sabía que no se quedaría a vivir ahí, por eso decide sentarse y escuchar lo que Él tenía para decir, para cuando Él  se fuera ella tendría algo que recordar. De cuantas formas Jesús nos habla a diario o desea que nos sentemos a su lado a escucharle, pero desaprovechamos cada oportunidad porque los afanes nos hacen sordos u oídores parciales, como Marta que al estar ocupada por sus afanes y alejada de donde Jesús se econtraba enseñando, no podía escuchar ni con claridad, ni todo lo que decía.

Jesús concluyó con lo siguiente: “…Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”, las palabras que escuchó María de Jesús ese día nadie podría quitárselas nunca, porque Jesús le reveló verdades eternas, pregunto: ¿Qué tengo yo en mi vida que no me puede ser quitado?

Marta hacía lo aceptable, lo que era importante; pero María hizo la diferencia, reconoció lo más importante, lo prioritario…sentarse a los pies del Maestro.

¿Cuándo fue la última vez que nos sentamos a los pies de la Biblia, su palabra?

Mi lógica por la de Él

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Todos necesitamos respuestas, todos buscamos explicaciones…anhelamos vivir en certidumbre, esa la libertad que nos produce la verdad.

Vivimos con nubes en nuestra mente pero ansiosos por tener un cielo despejado; vivimos cuestionando la franqueza de los demás hacia nosotros, dudando de compartir nuestros más íntimos pensamientos y, más que nada, difícilmente somos fieles en expresar tal cual nos sentimos o pensamos, ¿Por qué? porque tenemos temor en entregar, en dar, mientras no se nos garantice que vamos a ser igualmente correspondidos, porque nadie haciendo uso de su pleno juicio va a permitir voluntariamente que su orgullo y dignidad sean burlados.

Y es que los seres humanos como racionales que somos pensamos que la vida ha de vivirse lógicamente; es decir si yo doy están obligados a darme o por otro lado si soy víctima de una ofensa estoy en todo mi derecho de desquitarme; mientras que Jesús vivió como la excepción a la regla, rompiendo todo esquema lógico comenzando por el hecho de vivir como un ser humano sin dejar de ser Dios, pero sin aferrarse a ésto último (ver Filipenses 2:5-8), veámos los siguientes versículos:

Hebreos 12

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. NVI.

El punto es, si existe verdaderamente la posibilidad para mí de tener una vida libre del afán, donde no me sienta víctima sino comprendido, donde mi ego y mis intereses no sean pisoteados o ignorados por los demás, donde no me sienta traicionado ni ofendido, donde no me fallen, donde encuentre la certeza y la transparencia; creo que la mayoría coincidimos en que a menos que vivamos de ciencia ficción la respuesta es no; pero Jesús nos da una opción, nos ofrece una posibilidad y esa posibilidad soy yo mismo.

Se trata de cambiar el orden de nuestra ecuación, dice Juan 3:30 que es necesario que Él crezca y que yo disminuya. En otras palabras se trata de vaciarnos de nosotros mismos y llenarnos más de Jesús, de su amor, sus pensamientos, sus actitudes, sus intereses; y en ese camino econtraremos el significado del perdón, la posibilidad de una reconciliación, sabremos como soltar un resentimiento, entregar mis dudas y confiar en su cuidado, cultivar la paciencia y esperar en Él, a cambiar una palabra áspera por una amable, ofenderme menos y amar más.

Es un camino, y como tal depende de mí si decido transitarlo o no, Jesús nos ofrece descanso y hacer nuestra carga más liviana, no promete quitarla (Mateo 11:28-29); es decir que no significa que las personas van a dejar de ofenderme, de herirme, de fallarme o mentirme…significa que yo decido cambiar de anteojos, y aprendo a ver la vida y sus situaciones con la misma graduación que Jesús, como dice su palabra fijando mi mirada en Él, soportando mi cruz y considerando a (reflexionando en)  Áquel que perseveró hasta el fin, aunque eso significó su muerte.

Finalmente, cambiar mi lógica por la de Cristo, implica despojarme de mis argumentos y llenar ese espacio con los argumentos de Él, es decir de su Palabra, con seguridad mientras más nos acerquemos a Él  y su plenitud, nos sentiremos verdaderamente correspondidos como nadie podrá hacerlo en ésta tierra, entendiendo que solamente en Él encontraremos la mayor certeza que necesitamos en nuestra vida, por lo que todo lo demás pierde volúmen y será más fácil de sobrellevar.

Él es la totalidad

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Los seres humanos nos encontramos en un estado de permanente cacería: andamos trás sueños, planes, proyectos, metas, etc. que suponen acercarnos lo más posible al tipo de vida que quisieramos tener. Es gratificante encontrar la satisfacción cuando logramos conquistar alguno de nuestros sueños, pero es interesante que esa sensación se desvanece casi en el mismo instante en que llegamos a la meta, y es sustituída por un nuevo deseo, porque el ser humano siempre  quiere más y a pesar de lograr los objetivos que nosotros mismos nos establecemos, difícilmente logramos la plenitud y entonces nos encontramos en una búsqueda perenne, en ese interminable círculo vicioso donde una mañana abrimos nuestros ojos y no tenemos claro en que se nos fueron los últimos diez años de nuestra vida.

Plantiemonos la siguiente pregunta: ¿Qué sería lo más valioso que quisiera adquirir en mi vida, eso donde pueda encontrarme satisfecho plenamente? la parte más compleja de esta interrogante es precisamente la última palabra: plenamente, es decir la plenitud.

Plenitud es encontrar la totalidad, es llenar todo espacio vacío. Ahora, si revisamos nuestras respuestas, ¿Será que algunas de las opciones que pensamos realmente son capaces de darnos esa totalidad?. La respuesta es no, a menos que el sueño más grande de mi vida tenga que ver con obtener el pleno conocimiento de Cristo y sus riquezas, pues Efesios 1:23 dice que, Él es el que todo lo llena en todo. Pero me atrevería a decir que casi nadie, sino es que nadie, tuvo como primer pensamiento…”¡Quiero conocer al Dios real! me muero por conocerle…”

El problema no es que deseemos, no es que tengamos anhelos y busquemos tener nuestra vida de ensueño…el punto es donde descansan todos mis proyectos, porque muchas veces cuando nos encontramos en ese trayecto nuestros mismos sueños nos conducen a la frustración y la vida nos parece amarga, porque nuestro enfoque esta desalineado.

Somos tan sencillos de mente, que rebósamos de admiración y hasta celámos las frivolidades de este mundo, quisieramos la fama de ésta persona ó el carro de la otra, ó la ropa que lleva ella ó las ideas que tuvo el otro, y de repente el tiempo se nos agotó y de paso nos consumió la vida.

Hay un personaje en la biblia, que pudieramos compararlo con cualquier erudito contemporáneo, Pablo era una de las personas más preparadas de su tiempo, alguién de raíces respetables y con una posición privilegiada en la sociedad de su época, pero ni su posición ni su conocimiento le impidió llegar a las siguientes conclusiones (Filipenses 3:4-8):

(…) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más; circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo (…)

No existe nada más honorable y valioso en esta vida que conocerle a Él profundamente,  y para conocerle implica que le dediquemos tiempo, como cuando queremos conocer un lugar es necesario que nos desplacemos hasta el lugar, que lo recorramos para verle de cerca y no perdernos de ningún detalle;  ó como cuando nos interesea conocer a una persona, pasamos tiempo con ella para conocer su carácter, su personalidad, sus gustos, su forma de pensar, etc.

La vida es más que simples experiencias, más que un título profesional ó un buen trabajo, es más que momentos de placer, porque todo eso se corrompe…las experiencias se covierten en recuerdos, el profesional tiene que estar en constante preparación para no dejar de ser competitivo, el trabajo se puede perder, los momentos de placer se acaban.

Dios tiene reservado tesoros incomparables para aquellos que deseen más de Él, como Pablo que anhelaba no solo conocimiento sino excelencia del conocimiento de Cristo, y fue un hombre privilegiado a los ojos de Dios que experimentó grandiosos milagros reservados para muy pocos; no encontraremos nunca plenitud en las cosas materiales porque nuestra alma tiene necesidades espirituales que únicamente las encontramos en Cristo Jesús.

Miopía Espiritual

16-02-09-14-52-44-635_decoBasado en Mateo 14:22-33

La miopía es una anomalía que produce una visión borrosa o no muy clara, pero de aquellos objetos que se encuentran lejos.

En nuestra vida cristiana, muy frecuentemente sufrimos de episodios de miopía espiritual, cuando el temor o el miedo ante una situación que rebasa nuestras capacidades naturales como seres humanos, nos hace ver una imagen distorsionada de Cristo.

Nuestra vida está llena de ciclos, y así como tenemos etapas de ininterrumpida tranquilidad también es cierto que no está en nuestra capacidad eludir las adversidades que llegan a nuestra vida sin carta de presentación, así  lo experimentaron los discípulos en este pasaje quienes seguramente entraron en la barca no con la intención de poner sus vidas en peligro.

Jesús de manera muy sencilla pero profunda, nos ilustra como el miedo nos puede privar de experimentar cosas extraordinarias a su lado. En primer lugar, nos enseña que es Él mismo quien nos conduce a entrar en la barca (v. 22); es decir, que aunque en el camino en que transitamos se nos presenten situaciones que ponen en riesgo la seguridad de nuestra “barca”, y entiéndase por esto: nuestra comodidad, estabilidad emocional, personal, económica, profesional, etc.; tengamos presente que es Jesús quien nos ha hecho subir en ella con el claro propósito de llevarnos a un destino. Pero tampoco olvidemos que la barca es el medio que Él utiliza, no así nuestro lugar seguro.

Al leer el v.24, pareciera que estuviera describiendo algún momento de nuestra vida:

24 “y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario”. RVR1960

Cuando nos sentimos asolados y a la deriva, sacudidos una y otra vez por las mismas situaciones, los mismos problemas, y las mismas luchas. Y nos encontramos al igual que los discípulos, luchando con vientos contrarios en nuestra vida…en ese momento volvamos a recordar que es Él quien nos ha hecho entrar en esa barca, entonces esa travesía es solamente una parte del camino para llegar hacia nuestro puerto seguro.

Jesús, tiene dispuesta la hora exacta en que se va a presentar a nuestro auxilio, tal como lo hizo con sus discípulos a la cuarta vigilia de la noche (v.25); lo interesante es que el rescate de Jesús a nuestros problemas no es la novedad, pues Él ha prometido sostenernos y ayudarnos siempre (Isaías 41:13).

Él desea enseñarnos algo más que su disposición a rescatarnos en este pasaje, quiere impulsarnos a ser hijos de fe y alcanzar niveles más altos en nuestra vida espiritual, tal como Pedro logró experimentar, aunque sea por unos instantes de su vida, algo tan extraordinario y sobrenatural como caminar sobre las aguas. Un instante le bastó a Jesús para enseñarnos sobre nuestro potencial el cual hundimos constantemente con nuestros miedos y temores. El miedo y la inseguridad, es también la causa de la miopía en nuestra vida espiritual, que nos hace ver una imagen distorsionada de Jesús al igual que lo hicieron sus discípulos, quienes llenos de angustia no pudieron reconocerle, e hicieron del poderoso Hijo de Dios un fantasma (v.26).

Dios ha puesto a nuestra disposición el recurso de la fe para que abandonemos la barca y caminemos hacia Él. Depende de nosotros dar el paso, y permanecer sobre el agua mientras le tenemos cerca; que dicho sea de paso, si estamos cerca de Jesús nuestras probabilidades de verle con claridad aumentan, no hay miopía espiritual si nos acercamos a Él.

Mientras confiemos en Él, y en su palabra cuando nos dice “Ven” como lo hizo con Pedro, lograremos lo impensable en nuestra vida, y podremos caminar sobre el agua dominando nuestras angustias y ansiedades; pero esto puede ser momentáneo, y comenzaremos a hundirnos si dejamos entrar nuevamente una pequeña ventana de duda y miedo, aunque Jesús estará siempre listo a extender su mano por nosotros (v.31).

Que nuestro reto sea, dejar de conformarnos con ser rescatados por Jesús, quien nos ha demostrado que siempre lo hará, y busquemos caminar sobre el agua cada vez por periodos más largos, hasta que un día nuestra fe sea lo suficientemente firme en Cristo.

 

 

 

 

 

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